La franquicia de un seguro es la cantidad del daño que debe asumir el asegurado cuando ocurre un siniestro cubierto por la póliza. La aseguradora abona el resto, dentro de los límites y condiciones contratados. Por tanto, una póliza con franquicia suele tener una prima más económica, pero obliga a afrontar parte del coste si se produce un daño.
Esto no significa que la franquicia sea siempre conveniente ni que se descuente de cualquier indemnización. Su efecto depende de cómo esté definida, de la cobertura afectada y del importe de los daños. Para valorar una oferta correctamente hay que analizar conjuntamente la prima, la franquicia, los límites y las exclusiones.
¿Cómo funciona una franquicia?
Imaginemos un seguro de automóvil con una franquicia de 300 euros para daños propios. Si un siniestro cubierto ocasiona una reparación de 1.200 euros, el asegurado asumiría 300 euros y la compañía abonaría los 900 euros restantes.
Si el coste de la reparación fuese de 220 euros, inferior a la franquicia, el asegurado tendría que pagar el importe completo. Aunque el daño esté contemplado por la cobertura, la aseguradora no desembolsaría ninguna cantidad porque no se ha superado el umbral contratado.
Regla práctica: en una franquicia fija habitual, el asegurado paga hasta el importe de la franquicia y la aseguradora cubre la parte que lo supera, siempre que el siniestro esté amparado por la póliza.
La franquicia no convierte en cubierto un riesgo excluido. Antes de hacer cualquier cálculo debe comprobarse que el origen del daño, el bien afectado y las circunstancias del siniestro están incluidos en el contrato.
Cómo afecta la franquicia al precio del seguro
Al aceptar una franquicia, el asegurado retiene una parte del riesgo. La compañía deja de asumir total o parcialmente los siniestros de menor importe y, como contrapartida, normalmente aplica una prima inferior a la de una modalidad equivalente sin franquicia.
En términos generales, cuanto mayor sea la franquicia, menor puede ser la prima. Sin embargo, el ahorro no aumenta necesariamente en la misma proporción. Una franquicia elevada puede reducir el recibo anual, pero también generar un desembolso importante en un momento imprevisto.
Por eso no conviene elegir únicamente la póliza con la prima más baja. La comparación útil consiste en medir cuánto se ahorra al año y cuánto riesgo económico adicional se acepta.
¿Cuánto tendría que pagar el asegurado?
El desembolso depende del tipo de franquicia y de la redacción concreta de la póliza. Estas son algunas situaciones habituales con una franquicia fija de 300 euros:
| Importe del daño cubierto | Pago del asegurado | Pago de la aseguradora |
|---|---|---|
| 200 euros | 200 euros | 0 euros |
| 300 euros | 300 euros | 0 euros |
| 800 euros | 300 euros | 500 euros |
| 2.500 euros | 300 euros | 2.200 euros |
Los cálculos son ilustrativos. En la práctica pueden intervenir límites de indemnización, impuestos, depreciaciones, reglas de valoración, infraseguro u otras condiciones contractuales.
No todas las franquicias se aplican de la misma manera
Franquicia fija
Es una cantidad determinada, por ejemplo, 150, 300 o 600 euros. Cuando se produce un siniestro cubierto, esa cantidad queda a cargo del asegurado. Es frecuente en seguros de automóvil con daños propios, aunque también aparece en pólizas para empresas y otros riesgos.
Franquicia porcentual
Se calcula como un porcentaje del daño o de la indemnización. Puede incorporar además un importe mínimo o máximo. Por ejemplo, una franquicia del 10 % con un mínimo de 500 euros no supone pagar siempre el 10 %: si el resultado es inferior al mínimo, se aplicarían 500 euros.
Franquicia temporal
En determinadas coberturas, la franquicia se expresa en días o en un periodo de espera. Un caso habitual es la pérdida de beneficios de una empresa: la cobertura puede comenzar una vez transcurrido el plazo indicado en el contrato. No se trata de un pago directo, pero sí de un periodo cuyas consecuencias económicas soporta el asegurado.
Franquicia deducible y franquicia no deducible
En la franquicia deducible, el importe pactado se resta del daño indemnizable. En una modalidad no deducible o simple, si el daño supera el umbral establecido, la aseguradora puede asumir el importe conforme a lo pactado sin descontar ese umbral. Esta diferencia debe verificarse en las condiciones, porque modifica sustancialmente el resultado.
¿Se aplica una franquicia por siniestro, por daño o por cobertura?
Esta es una de las comprobaciones más importantes. La franquicia puede aplicarse por cada siniestro, por cada objeto afectado, por cobertura o por anualidad. También puede haber varias franquicias dentro de una misma póliza.
Por ejemplo, un seguro empresarial podría establecer una franquicia para daños por agua y otra diferente para avería de maquinaria. Si un mismo hecho activa varias coberturas, la forma de aplicar las franquicias dependerá de la redacción contractual y de la relación entre los daños.
En el seguro de automóvil también conviene comprobar si la franquicia se aplica una sola vez al conjunto del siniestro o de otra manera según las condiciones de la compañía. No debe darse por supuesto que todas las pólizas funcionan igual.
Lista de comprobación antes de contratar
Para saber si una póliza con franquicia resulta adecuada, conviene revisar estos puntos:
- Importe exacto: comprobar si es una cantidad fija, un porcentaje o una combinación de ambos.
- Coberturas afectadas: algunas garantías pueden tener franquicia y otras no.
- Unidad de aplicación: confirmar si se cobra por siniestro, por bien dañado, por perjudicado o por periodo.
- Mínimos y máximos: son especialmente relevantes en las franquicias porcentuales.
- Ahorro real: comparar la reducción anual de la prima con el desembolso potencial.
- Capacidad económica: valorar si se podría afrontar la franquicia sin afectar a la economía familiar o a la tesorería del negocio.
- Frecuencia previsible de daños: una actividad expuesta a pequeños siniestros recurrentes exige más cautela que un riesgo poco frecuente.
- Condiciones y exclusiones: revisar el contrato completo, no solo el presupuesto o el cuadro de precios.
¿Cuándo puede interesar un seguro con franquicia?
Puede resultar razonable cuando se desea proteger el patrimonio frente a daños relevantes y se dispone de capacidad para asumir incidencias menores. También puede ser útil para ajustar el coste de determinadas pólizas empresariales sin renunciar a coberturas importantes.
Un caso habitual sería el de una empresa que puede afrontar reparaciones pequeñas con su tesorería, pero necesita transferir a la aseguradora los siniestros capaces de comprometer su actividad. En este tipo de situaciones, una franquicia bien dimensionada permite equilibrar prima y exposición económica.
En cambio, una franquicia alta puede ser poco adecuada si cualquier desembolso inesperado supone una dificultad, si existe una frecuencia elevada de daños pequeños o si el ahorro en la prima es reducido. También debe analizarse con cuidado cuando varios siniestros durante el mismo año puedan obligar a pagar la franquicia repetidamente.
Errores frecuentes al comparar seguros con franquicia
- Elegir por el recibo más barato: una prima menor no garantiza un coste total inferior.
- Creer que la franquicia se paga una sola vez al año: lo habitual es que pueda aplicarse en cada siniestro, salvo que el contrato disponga otra cosa.
- Confundir franquicia y límite de cobertura: la primera es la parte asumida por el asegurado; el segundo es el máximo que puede cubrir la aseguradora.
- Comparar pólizas con coberturas distintas: dos precios solo son comparables si garantías, capitales, límites y exclusiones son equivalentes.
- No revisar los porcentajes mínimos: una franquicia porcentual aparentemente baja puede incluir un mínimo significativo.
Una decisión basada en el coste total del riesgo
La franquicia puede reducir el precio del seguro, pero traslada una parte concreta del riesgo al asegurado. La elección adecuada no consiste en buscar la cifra más baja o más alta, sino en encontrar un nivel que permita ahorrar sin asumir un desembolso difícil de afrontar.
Antes de contratar conviene solicitar una comparación de varias alternativas y simular daños de diferente cuantía. Como correduría de seguros en Gijón para particulares, autónomos y empresas, Elitebrok puede analizar cómo se aplica cada franquicia y ayudar a comparar las opciones atendiendo tanto al precio como a las condiciones reales de cobertura.